Dislexia sin Complejos

jueves, abril 08, 2010

El patito feo

Nos gustaría poder adelantaros una noticia producida ayer mismo, pero debemos ser elegantes y dejar que sean los propios protagonistas quienes os la cuenten. Transcurrido el paréntesis de la Semana Santa, nuestros pequeños náufragos del aprendizaje como les hemos calificado en alguna ocasión, vuelven a enfrentarse a la dura tarea del aprendizaje convencional, ese mismo que, por ser convencional, les amarga la existencia día a día. Este tercer trimestre va a ser el más duro y el más estresante del curso.

Queremos hablaros hoy de uno de los cuentos clásicos más famosos del escritor danés Hans Christian Andersen, El patito feo, adaptado en innumerables ocasiones para el cine. Una de esas versiones (The Ugly Duckling, Jack Cutting 1939) de la factoría Disney, obtuvo el Óscar al mejor cortometraje de animación en el año 1940.







La historia no os la vamos a repetir aquí de tan conocida que es. El cortometraje al que hemos hecho referencia podéis verlo en YouTube. Siempre hemos encontrado en la historia del patito feo una referencia al ser y sentirse diferente con respecto a los demás y la exclusión que ello puede conllevar. Hace tiempo emprendimos una presentación acerca de las consecuencias de la dislexia en la que partíamos de la historia del patito feo. Y es que un niñ@ con dislexia es como un patito feo, rechazado por ser diferente, por tener que aprender de otra manera. El cuento termina bien, con una moraleja interesante: Poco importa que se nazca en el corral de los patos, siempre que uno salga de un huevo de cisne; pero la realidad, con respecto a la dislexia, puede ser otra muy distinta. El patito feo acaba encontrándose con sus iguales, pero ¿y si diera con, por ejemplo, unas malvadas urracas u otras compañías poco recomendables como el Pinocho de Carlo Collodi? En la vida real, el daño a la autoestima de las personas con dislexia puede llegar a ser tal que les induzca a seguir caminos poco recomendables. Por eso es importante trabajar la autoestima de estos niños y niñas, para que puedan decir como el protagonista, al final del cuento:
"Rizó entonces sus alas, alzó el esbelto cuello y se alegró desde lo hondo de su corazón. Jamás soñé que podría haber tanta felicidad, allá en los tiempos en que era sólo un patito feo".

Hans Christian Andersen es un escritor que figura en las listas de disléxicos famosos que tanto abundan por Internet. Como hicimos referencia en su momento (ver entrada) Kihl, Gregersen y Sterum, tras estudiar los manuscritos del escritor danés desde los 20 a los 70 años, no encontraron evidencias de la posible dislexia del autor (Hans Christian Andersen's Spelling and Syntax, in Journal of Learning Disabilities, 2000; 33: 506-519).

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